Los castillos de Europa

Publicado por admin el May 24th, 2009 bajo la Categoria Politica Internacional. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a traves de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada de su sitio

inmigracion_n_canarias1El drama de los africanos subsaharianos intentando entrar a Melilla y Ceuta, es simplemente una muestra más de la doble moral de la Unión Europea (UE) en todo lo referido a la política con el Tercer Mundo.

Los más de 10 muertos de las últimas semanas se suman a los seis mil de los últimos 10 años provocados por accidentes o represión en torno a la entrada de inmigrantes “ilegales” a España. Esa cifra es seis veces mayor que la que ha dejado hasta el momento la lucha nacionalista de 35 años en el País Vasco.

Pero ahora, España busca que Marruecos haga el trabajo sucio de contener la invasión de pobres sobre sus dos enclaves coloniales que paradójicamente conserva mientras protesta contra el Reino Unido por Gilbraltar. Mientras Marruecos manda aviones atestados de inmigrantes a Senegal y Mali y actúa como gendarme de una frontera que le es ajena, España usa a sus colonias Ceuta y Melilla como tapones para contener el aluvión, operando como filtros inmigratorios, y elevando las vallas. Y no se da cuenta de que esas vallas podrán ser cada vez más altas, pero no podrán detener el empuje de la historia y del hambre, sobre todo en un continente como el africano, que ha sido y sigue siendo expoliado hasta el límite de lo imaginable.

Con 850 millones de habitantes, el “continente negro” representa el 14 por ciento de la población mundial, pero aporta solamente el 1,2 por ciento del Producto Interno Bruto global. Y si tomamos sólo el África Subsahariana, 23 de los 25 países más pobres del mundo están allí, sufriendo las hambrunas y epidemias que son, en muchos casos,  productos del saqueo sistemático de sus recursos naturales.

Y mientras tanto, el primer mundo, responsable de ese saqueo, se refugia en una fortaleza cada vez más cerrada, lavando sus conciencias de vez en cuando. Como el último 2 de julio cuando se organizaron conciertos de rock simultáneos en Londres, París, Berlín, Roma y Filadelfia, bajo el nombre de Live 8. Pero África necesita algo más que conciertos o declaraciones vacías del Grupo de los Ocho, y Europa está demostrando que ese pluralismo que elogiaba la diversidad y que era la base de su humanismo, era en realidad una más de sus grandes mentiras. Al fin y al cabo, estamos hablando de la cuna del colonialismo y de los maestros del imperialismo yanqui.

Por eso, la actitud de España –no sólo con los africanos sino también con los sudamericanos- se repite en toda la UE. Mientras Francia persigue a los magrebíes e Italia a los albaneses, Alemania gira más a la derecha y los 10 nuevos países miembros son considerados de segunda.

 

Se cae un mito

 

Dinamarca puede ser considerado como el ejemplo de un fenómeno generalizado en el Viejo Mundo. De ser uno de los países más abiertos, sobre todo a la hora de acoger refugiados políticos de las dictaduras latinoamericanas de los ´70, pasó ahora a ser uno de los centros de exclusión, en muchos casos basada en la xenofobia.

Hoy, para conceder el estatus de refugiado político, Dinamarca pide al país de origen un certificado que avale la condición de perseguido del exiliado en cuestión, algo totalmente absurdo e ilógico. Parte de la doble moral de la que hablábamos.

Desde hace tres años, gobierna el país una coalición formada por el Partido Conservador, el Partido Liberal y el Partido del Pueblo Danés, una fuerza política hermanada con Joerg Heider en Austria y Jean-Marie Le Pen en Francia.

Hoy, cualquier inmigrante que quiera entrar a Dinamarca tiene que depositar 54 mil coronas –equivalentes a casi 10 mil dólares- que serán inmovilizadas durante siete años, para garantizar la sustentabilidad de la persona.

La discriminación llega a tal punto que alcanza a los que tienen doble nacionalidad, la danesa y alguna otra. En estos casos, según el criterio del Gobierno, si la conclusión es que una persona tiene más afinidad con el otro país en cuestión, tampoco tiene derecho a vivir en Dinamarca.

Y si alguien quiere llevar a su conyuge extranjero, éste tiene que tener más de 24 años y llenar un exhaustivo formulario donde se les pregunta cómo y cuándo se conocieron, qué idiomas hablan y quién decidió el matrimonio. Por este motivo, muchos daneses casados con extranjeras –o viceversa- se van a vivir a Malmö, la ciudad sueca comunicada a Copenhague por un puente de 20 kilómetros sobre el Mar del Norte.

La política restrictiva de Dinamarca en cuestiones migratorias llega a tal punto que a pesar de ser signataria del Convenio de Schengen –que regula la política migratoria de la UE -, no lo aplica. De hecho, tiene distintas categorizaciones por encima de ese tratado continental.

Si de extranjeros se trata, un trato preferencial está reservado para los nórdicos, es decir, provenientes de Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia. Luego recién vienen los nacionales de Estados miembros de la UE y por último, el resto del mundo, aunque en la práctica estadounidenses, canadienses y australianos también tienen un trato más considerado.

El caso de Victoria es un ejemplo. Ella es ciudadana francesa y está casada con Héctor Agüero, que es argentino, pero que tiene residencia en Dinamarca. Ellos completaron todos los trámites de rigor en mayo pasado, pero el Gobierno todavía no les responde y por lo tanto, ella sigue como “ilegal”.

“Llegué con la seguridad y la tranquilidad de ser ciudadana de la Unión y quedé tan desilusionada…”, se lamenta Victoria, quien ni siquiera puede cobrar su seguro francés de desempleo, porque mientras no normalice su situación legal no puede abrir una cuenta bancaria.

“Esa es plata de mi país, Francia, y no me la dan, soy tan ilegal como cualquiera, con el agravante de que en otros países se puede vivir como ilegal porque algunos servicios básicos son universales, pero aquí no”, agrega Victoria.

En las calles de Odense hay representaciones permanentes de El Patito Feo, El Soldadito de Plomo y otros cuentos de Hans Christian Andersen, de cuyo nacimiento se están cumpliendo 200 años. A mismo tiempo, algunos habitantes de Christiania –el barrio hippie de Copenhague- se animan a organizar algún acto de repudio a la invasión de Irak. Sin embargo, en general la gente apoya las políticas del gobierno, tanto la concerniente a la inmigración, cuanto la política económica neoliberal y sobre todo, la alineación internacional con los Estados Unidos.

Otro mito, el de la socialdemocracia escandinava perfecta, también se hace trizas. En los bellos canales del Nyhavn (Puerto Nuevo), mucho más que algo huele mal en Dinamarca.

1 Respuesta para “Los castillos de Europa”

  1. Imad dice:

    los negros en el sur siempre necesitan ayuda es q mueren de hambre en sus paises y por eso enmigran y marruecos es la unica puerta para acruzar a la libertad
    como los Rifeños tambien la mayoria entran a melilla facilmente y trabajan algunos viven en españa pero los arabes cojen las banderas de marruecos y dicen cerca de la frontera melilla es marroqui,, vienen del sur para decirlo

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Mariano Saravia