El canciller de Venezuela acompañó a Manuel Zelaya en su regreso a su país. Fue su copiloto en el jeep que los llevó a la frontera entre Nicaragua y Honduras. “Estoy aquí como muestra del compromiso y la solidaridad del pueblo y el gobierno de Venezuela con el pueblo y el gobierno de Honduras”, dijo en diálogo exclusivo con América XXI, el ministro de relaciones exteriores del gobierno venezolano.
Allí está la primera dama, Xiomara Castro, también la madre de Zelaya y la hija de ambos, Xiomara, apodada “la Pichu”. No están solas: hay un centenar de personas, sobre todo humildes, apoyándolas. La Primera Dama se acerca y atiende amablemente a este cronista, hasta fuerza una sonrisa aunque se le nota el cansancio. Ya lleva tres días allí, pasando todo el día en las camionetas y yendo a la noche a comer, bañarse y dormir a una casa que le ceden amablemente unos lugareños.
También desde fines del año pasado, en ocasión de un encuentro formal a nivel ministerial entre el Alba e Irán, las autoridades de este país afirmaron su disposición a emprendimientos conjuntos. El primer vicepresidente iraní Parviz Davoudi sostuvo que Irán y el Alba pueden usar su abundante potencial en beneficio de las naciones latinoamericanas. “Nuestras economías pueden complementarse”, dijo, aludiendo a unos 200 acuerdos firmados entre Irán y Venezuela, por alrededor de 4 mil millones de dólares, y al hecho de que en conjunto estos países poseen un quinto de todas las reservas probadas de petróleo y gas. En consecuencia, Irán solicitó su incorporación al Alba como miembro observador.
¿Estados Unidos está detrás del golpe de Estado?
Por supuesto, éste es un plan de los sectores más reaccionarios de Estados Unidos. Están involucrados la CIA, el Departamento de Estado y la derecha republicana. Vamos a tener la capacidad de dilucidar este complot y demostrar la verdad al mundo.
¿Fue un golpe sólo a Zelaya y a Honduras o a todo el Alba?
Esto va más allá del Alba: fue un golpe contra todos los pueblos de nuestra América, por eso es tan importante no dejarlo pasar. En los años ’70, el imperialismo creyó que con el golpe de Estado en Chile y el asesinato de Allende se acabaría la rebeldía en América Latina, pero vino la experiencia revolucionaria de Nicaragua con el Frente Sandinista de Liberación Nacional. ¿Pero por qué los revolucionarios nicaragüenses tuvieron que tomar las armas y los fusiles en la mano? Porque no les dieron opción.
¿Y ahora cuál es la opción?
Acá juegan los golpes y los contragolpes y nosotros estamos en un contragolpe democrático, pacífico, constitucional contra los golpistas. ¿Es optimista? Sí, porque la dictadura está acorralada, acabada, sobre todo por la resistencia popular del pueblo hondureño al que estamos apoyando con lealtad y solidaridad. [Nota de la redacción: la delegación venezolana colaboró permanentemente en la difícil tarea de organizar la resistencia de más de dos mil hondureños llegados por las montañas al pueblo de Ocotal, en Nicaragua, a 22 kilómetros de la frontera.]


