Violan a tus mujeres, torturan a tu pueblo, asesinan en masa a tu gente. Y despues te dicen que nada de eso ocurrio. Que te lo inventaste. Que estas loco. Eso es el negacionismo del genocidio, como practica social. Es la perpetuacion del mismo genocidio, la etapa superior del mismo y parte fundamental en el plan sistematico de aniquilacion de un grupo humano.
Según la Convencion para la sancion y prevencion del delito de genocidio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), incurre en el delito de genocidio quien tiene la intencion de eliminar a un grupo humano, por razones etnicas, raciales o religiosas, a lo que se suman las razones politicas.
El negacionismo es la consecuencia directa del genocidio en su etapa ulterior. Diría que es parte importante del genocidio, con lo cual quien lo niega es tan culpable como el que lo ejecuta. Los dos son parte de un plan sistemático de exterminio.
Esto es lo grave de que el obispo lefebvrista Richard Williamson (y tantos otros) niegue o ponga en duda el Holocausto, al igual que los turcos que siguen negando el Genocidio Armenio, o muchos en Argentina que niegan el genocidio de la década de 1970 o el de los pueblos originarios.
Asi como hay manuales de genocidas, en general inspirados por alemanes, franceses y estadounidenses, hay manuales de negacionistas.
Para negar los genocidios, primero dicen que hubo una guerra con dos bandos enfrentados, cuando lo que había era un ejército regular de un Estado enfrentado a su propia población civil.
Luego dicen que fue una guerra “sucia” y que en estos casos hay “excesos” de todos lados, cuando lo que hubo fue un plan sistemático de aniquilamiento de un grupo humano, por motivos raciales, religiosos o sociales y políticos.
Siempre quieren hacer creer que la víctima del genocidio se tenía merecido lo que le pasó. Es la demonización de la víctima: los armenios eran eventuales aliados de los rusos en la Primera Guerra Mundial; los judíos eran “avaros” y los causantes de todos los males de la sociedad alemana y europea; los indios eran la barbarie en la concepción sarmientina de la vida, y los subversivos de los años ’70 eran “agentes del comunismo internacional” y un peligro para la sociedad occidental y cristiana.
Finalmente, cuando ya ningún argumento les resulta, llevan el genocidio a un plano contable, como Williamson, que acaba de decir que en el Holocausto no fueron asesinados seis millones de judíos a manos de los nazis, sino “a lo sumo 300 mil o 400 mil”. De la misma manera, en Argentina hay algunos que siguen diciendo: “Los desaparecidos no son 30 mil; a lo sumo serán 10 mil”.
Tal es el grado de descomposición mental y moral de los genocidas que el objetivo del genocidio es arrasar con el grupo humano víctima. Por consiguiente, luego tiene que negar el mismo genocidio, porque lo que se intenta negar es la existencia misma del grupo humano víctima.
Por eso, lo importante es poner sobre la mesa un tema tabú en Argentina: el del negacionismo del genocidio. En este caso, del Holocausto. Y sería saludable que se diera una discusión en la clase política y en la sociedad toda que pudiera concluir con una ley que pene el negacionismo, como en Alemania, España, Suiza, Bélgica, Austria y Francia.
Hay una iniciativa del Instituto Nacional contra la Discriminacion (Inadi) para discutir un proyecto de ley que sancione el negacionismo, pero hasta ahora ningun diputado o senador ha tomado la iniciativa.
Este 2009 sera otro anio de juicios, como el anio pasado con la condena a carcel comun y efectiva a Luciano Benjamin Menendez. Esta vez tocara la hora de los policias del temible Departamento de Informaciones (D2). Y seguramente volvera a haber polemica, una polemica que nos mantiene estancados como sociedad.
Es verdad que es necesario acelerar los juicios para terminar de una vez por todas con esta etapa posdictadura. En eso estamos, en terminar, con verdad y justicia con esta etapa, y recien asi poder dar vuelta la pagina.
Del mismo modo, es necesario tambien terminar con polemicas que no solo son inconducentes sino que son perversas para las victimas, para los familiares de las victimas y para toda la sociedad. Te violan, matan, desaparecen, exterminan… y luego te lo niegan.
Ahora bien, si en la Argentina hemos avanzado en verdad y justicia y ademas de hitoriadores hay una Justicia que ha dictaminado que aquí hubo un genocidio, lo que se impone ahora es la sancion y penalizacion del negacionismo.
En Cordoba, por ejemplo, el Escuadron de la Virgen (los sedevacantistas encabezados por Julian Espina) tuvo una nueva aparicion en la voz de Angel Liendo Funes, que escribio desde Alta Gracia
“Miércoles de ceniza comienza la cuaresma, cuarenta días de preparación a la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Como las causalidades existen, se produce en este mismo día la salida del país de Mor. Ritchard Williamson, símbolo vivo de la verdadera iglesia perseguida, que no es la Iglesia Concilar, ecuménica, democrática y mundialista con la cual ellos tienen buenas relaciones. Así como han crucificado a la Verdad Revelada, persiguen a la religión verdadera que por Pascua reza por la conversión de los “pérfidos judíos”. Los judíos se tienen que convertir al final de los tiempos (del tiempo de los gentiles) a la verdadera religión, a la religión falsificada gnóstica cabalística que colaboran en falsificar (entran y salen de Vaticano como por su casa), como lo hicieron con la propia religión de Moisés y a causa de ello negaron al Mesías que estaba profetizado en el A.T., especialmente en Daniel. Así, la mentira es virtud y la verdad es pecado. Para lo cual operan la “Falsificación de la Realidad”, título del libro de Norberto Ceresole sobre los atentados de AMIA y la Embajada y el Holocausto, quien murió envenado en un hospital de Bs.As. y su libro desapareció de las librerías, al igual que los libros El Kahal y Oro, 666, Juana Tabor y todos los libros de Hugo Wast.
Como la realidad es la verdad, falsificando la realidad falsean la verdad creando sus dogmas para aparecer como pueblo perseguido, cuando en realidad es el pueblo elegido por Dios al que despreciaron y maldito por el Mesías, el Hijo de Dios, al llorar sobre su ciudad y patria antes de entrar en la Pasión: “Jerusalen, tus hijos morirán por la espada… y de tí no quedará piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de tu visita” y los llamó “raza de víboras”. Imagínese a una víbora de coral, enojada y furiosa; así estaban cuando vociferaban en el Pretorio ante Pilatos: ¿Crucifícale! ¡Que caiga su sangre sobre nosotros y nuestros hijos!
Hay que mirar desde la teología de la historia las cosas como son y saber que son el poder mundial oculto, económico y por ende político, dueño de la prensa mundial, y no chuparse el dedo con la prensa y la información que manejan”.
Por sostener este tipo de argumentos, en otros paises se puede terminar en la carcel, porque en realidad significa ser complice de los genocidas.


