¿Cuál es el objetivo de los medios de comunicación?

Publicado por el Feb 18th, 2010 bajo la Categoria Opinion General. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a traves de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada de su sitio

Se dice normalmente que buscar la verdad o reflejar la realidad.

En cuanto a la verdad, es muy difícil a esta altura del partido seguir sosteniendo que existe la verdad. A lo sumo, los periodistas podemos acercarnos al principio de verosimilitud, siendo fieles a nuestros principios y trabajando con las fuentes como quien trata de armar un rompecabezas.

Por otro lado, creo que también es más que claro que no reflejamos la realidad, sino que la creamos o recreamos, para nuestro público. Ejemplos de esto hay de sobra: la inseguridad y la economía son los dos mejores campos en los cuales queda en evidencia que lo que le llega al público es una reconstrucción de la realidad.

En 2005 la Universidad Nacional del Nordeste hizo un estudio en el que destacaba una encuesta. En esa encuesta se le preguntaba a la gente sobre sus temores, y más de la mitad de los chaqueños respondió que su principal miedo era sufrir un secuestro Express. Pero el estudio incluía también la información de que en los anteriores tres años no había habido en El Chaco ningún secuestro Express. La explicación es que la gente veía esas noticias en los canales de Buenos Aires y se recreaba su propia realidad.

El otro gran ejemplo es el de la economía, que como buena ciencia humana depende mucho del comportamiento social. A veces la recreación de la realidad no es exitosa, como los apocalípticos anuncios de algunos garúes del neoliberalismo como Miguel Ángel Broda y Carlos Melconián, que en la crisis de 2001 llegaron a predecir un dólar a 10 pesos, cosa que no sucedió. Pero el poder de daño de estos apóstoles del neoliberalismo es enorme y muchas veces, lejos de la inocencia o ingenuidad, trabajan con las profecías autocumplidas, como cuando anuncian una corrida bancaria y una crisis financiera, que luego ellos mismos con sus anuncios terminan produciendo.

Por lo dicho, y para avanzar, podemos concluir en una base de que no existe “la verdad” y que los medios no reflejan la realidad.

Pero entonces, si los medios no tienen como objetivo reflejar la realidad, ¿qué objetivo tienen?

Simple y llanamente entretener. Y entretienen por dos vías: vía información y vía diversión. Y paradójicamente muchas veces la parte de la diversión se puede parecer más a la realidad del hombre común que la información.

Desde siempre la diversión intentó ser un reflejo de la realidad. Desde “el mito de las cavernas” de Platón, pasando por l tragedia y comedia griega, el teatro de Shakespeare, la opera, la literatura, el vodevil, el sainete, el melodrama, el cine, la televisión, los juegos electrónicos, los celulares, second life y volvemos al mito de las cavernas.

Hoy, los reality shows, desde Gran Hermano, pasando por Tinelli y hasta el Gen Argentino, muestran la realidad más que la información “seria”.

En el reality show se recrea el sistema capitalista y el problema del hombre común, del trabajador común que vive “nominado” para abandonar “la casa”, que es el sistema laboral, y en el medio, vive a los codazos con el otro para sobrevivir.

Esto se parece más a la realidad que las noticias de secuestros Express que le dan los canales de Buenos Aires a los chaqueños.

En realidad, los problemas del hombre común no son noticia para los medios de comunicación, a menos que a ese hombre común se le ocurra cortar una calle, generar un conflicto, y si es violento mejor. Entonces, se vuelve a la tragedia griega o al teatro de Shakespeare.

Conclusión: los medios de comunicación, vía información y vía programas periodísticos “serios”, nos muestran la realidad sólo cuando adquiere visos dramáticos, de una forma espectacular, como si fuera un show más. Es decir, la información, igual que la diversión, apunta a entretener. Nunca contextualizan la información, nunca van a las causas ni a los efectos.

Es lo que yo llamo “información basura”, que igual que la “comida rápida” o la “comida basura”, es una información que no se aprovecha, que no enriquece la comprensión del mundo por parte del público.

Ahora bien, si los medios de comunicación tratan para entretener en el peor sentido de la palabra y para que su público no comprenda la realidad, es porque trabajan para mantener la realidad tal como es. En este objetivo confluyen dos elementos principales: los dueños de los medios de comunicación y sus trabajadores. Es decir, capitalistas y trabajadores. Veamos cómo y por qué estos dos sectores trabajan mancomunadamente. ¿Porque buscan la verdad? No exactamente.

 

El primer poder, antidemocrático

 

Con el advenimiento de las telecomunicaciones y la revolución informática, se produjo también en las últimas décadas una concentración ilimitada de los medios de comunicación en pocas manos, en concordancia con las políticas económicas neoliberales que no ponen ningún tipo de límites al capital.

Antes, los medios en nuestra ciudad, en nuestra provincia y en nuestro país eran de familias, de personas de carne y hueso. Hoy son de grupos de inversión, de capitales financieros que fluyen libremente por el mundo, sin siquiera las fronteras que tienen los Estados.

Esta unión del poder financiero internacional con el poder mediático ha llevado a este último a abandonar su tradicional lugar de cuarto poder, por dos motivos: porque es mucho más fuerte que el poder político y por lo tanto es el primer poder; pero además porque aquel concepto de cuarto poder era atribuido a una función de contrapoder o de poder fiscalizador que controlaba a los otros tres poderes de la república (ejecutivo, legislativo y judicial). El poder mediático ha abdicado de esa función de control, porque como él mismo es el poder, sería controlarse a sí mismo, algo incongruente.

En este contexto, el poder mediático abandona absolutamente su vocación de servicio de información y se dedica absolutamente al objetivo de buscar el lucro, económico y político.

Antes, el negocio de los medios de comunicación era vender información a su público. Ahora, el negocio de los medios es vender su público a sus anunciantes. Y usar ese poder y ese público para otros negocios de todo tipo, entre ellos políticos. De hecho, hoy la lucha política se da principalmente en el campo de lo mediático, como veremos más adelante.

Es aquí donde se confunden los conceptos de libertad de prensa con libertad de empresa. Y es aquí donde se hace esencial contraponer a la libertad de prensa otro concepto básico para la democracia: el derecho a la información, que corresponde al pueblo.

Es decir, ¿hasta dónde llega la libertad de expresión del periodista o del medio? ¿Hasta mentir, hasta tergiversar, hasta llamar al golpe de Estado y al magnicidio, como en Venezuela y Bolivia?

Este cuadro de situación se empeora si se toma en cuenta que el poder mediático es un poder autoritario, antidemocrático y hasta dictatorial. ¿Por qué?

-En primer lugar, porque impone un discurso único en defensa de su clase. Más allá de que pueda hacer dos o tres grandes grupos mediáticos en un país, no tendrán diferencias sustantivas porque pertenecen al mismo grupo de poder o a la misma clase.

-En segundo lugar porque no se lo puede criticar ni siquiera observar. Los medios pueden criticar y defenestrar a políticos, artistas, deportistas y a cualquier persona pública o no, pero no soportan que alguien pueda criticar su tarea. Si eso ocurre, inmediatamente denuncian censura, ataques a la libertad de prensa y muchas cosas más.

-En tercer lugar porque nadie los elige y nadie los puede sacar de la posición de poder extremo que ocupan. Al poder político al menos lo vota la sociedad y lo saca mediante elecciones y un sistema más o menos democrático.

-En cuarto lugar porque muchas veces ese poder extremo que ejerce se transforma en un poder desestabilizador y destituyente del poder político. Y hasta golpista, como en el caso del golpe de Estado del 11 de abril de 2002 contra el presidente Hugo Chávez de Venezuela.

Ante este poder antidemocrático de los medios de comunicación privados, la solución es crear otros medios de comunicación que no reproduzcan la lógica capitalista, que vuelvan a poner por encima de todo el derecho del pueblo a ser informado pluralmente. Y el camino son los medios de comunicación públicos (estatales, universitarios, etc) y los alternativos (en manos de movimientos sociales, ONGs, cooperativas, etc).

 

Los periodistas, desclasados

 

Decíamos que en el objetivo de entretener y lucrar coinciden tanto los dueños de los medios de comunicación como sus trabajadores, que lamentablemente han olvidado su condición de tales.

Al olvidarse de que son trabajadores, los periodistas asumen la defensa de los intereses de sus patrones. Son entonces trabajadores desclasados, que no tienen conciencia de clase y mucho menos conciencia del verdadero objetivo que debería tener el periodismo.

Esta falta de conciencia de sí mismos y para sí mismos, se debe a varios factores:

-El vedettismo que lleva a muchos periodistas a creerse más importantes que la noticia y que el público a quien deberían informar con pluralidad.

-La ignoracia a la que son empujados por sus patrones, con condiciones laborales y salariales que les impiden una formación continua, y ni siquiera el acceso a libros, ocio y vida cultural.

-La vagancia de muchos que eligen ser meros escribas o reproductores de declaracionismo, o la autocensura que impiden que el periodista busque la calidad y el camino inevitable de la investigación periodística.

-La cercanía con las fuentes que lleva muchas veces al periodista a hacerse amigo de la misma.

-La sumisión al medio en el que trabaja, que desvirtúa totalmente cualquier resquicio de verdadero periodismo.

En este contexto, el periodista se enfrenta a tres conflictos:

1-Con su propio medio.

Aunque lo nieguen vehementemente, los periodistas están sujetos a la línea editorial de su medio. Hoy, como dice Noam Chomsky, existen métodos mucho más eficaces que la censura, principalmente el lavado de cerebro de los periodistas dentro de las redacciones. Cuando ese adoctrinamiento y disciplinamiento no es suficiente y el periodista intenta resistir a la línea editorial del medio, sí puede sobrevenir la censura y, en casos extremos, el despido del trabajador

2-Con el receptor.

Este es un condicionamiento implícito al que está expuesto el periodista débil de convicciones. Si por un lado está acosado por la línea editorial del medio, por el otro está condicionado por el público y por lo que espera el público de él. Es el periodista “tribunero” que se ensaña sobre todo con los políticos, y principalmente con los políticos una vez caídos en desgracia. Por ejemplo, hoy en general los medios y los periodistas de Argentina se ensañan con los ex presidentes Menem y De la Rúa, pero mantienen todavía una complacencia exagerada con Néstor y Cristina Kirchner.

3-Con la fuente.

El periodista debería estar siempre y por definición alejado de las fuentes o de los centros de poder en el área de su cobertura.

El periodista y su fuente se necesitan mutuamente, pero cuando la fuente se acerca demasiado al periodista, lo termina envolviendo y quemando: lo llama por teléfono, le da su número de celular, lo invita a comer, etc.

El periodista entonces se deja seducir y entonces está perdido, deja de ser periodista. Llevado a un ejemplo extremo, ¿cómo escribir una nota sobre Hitler después de haber compartido una cena con Hitler?

Hay ejemplos de secciones o áreas del periodismo donde la mimetización del periodista con su fuente es francamente grotesca por el nivel de obsecuencia y subordinación, como en los periodistas deportivos, los periodistas de policiales y los especializados en temas agrarios. Más encubierta pero no menos preocupante es la situación de los periodistas de política y economía.

Por último, esta mimetización entre periodista y fuente llega a tal nivel que ya no se sabe quién está al servicio de quién. Si dijimos antes que el poder mediático hoy es más fuerte que el poder político, y que los periodistas de los grandes grupos son trabajadores desclasados, entonces llegamos a la siguiente conclusión: dueños de los medios, periodistas, políticos y empresarios son parte del mismo poder que hoy por hoy es absoluto, dominante, antidemocrático y peligroso.

Y en estas circunstancias, es imposible hablar de verdad, realidad, información plural o verdadera democracia.

 

13 Respuestas para “¿Cuál es el objetivo de los medios de comunicación?”

  1. Hagamos plural la información entonces, hola Mariano. Fuerza y mucha suerte ,de la buena , en este paso enorme que das. Desde Colonia Caroya, estamos pariendo la primera Radio Comunitaria de la zona, junto a la Juventud Agraria bibliófila, que tanta vida le dan a la acción cultural por estos lares. fm LA RONDA en el 95.1, aún con pequeño alcance.

    Esperamos tus publicaciones en la querida Biblioteca Rural ‘La Bici’, corazón del Club Agraria, en la Colonia.

    Te deseo lo mejor en esta nueva etapa, un abrazo

    Carlos

  2. Sr. X says:

    Esta informacion no es concreta, bueno para mi no me sirbe es mejor que busquen una mejor respuesta, y no esta basura

  3. Gloria Cantero says:

    Muy buena publicacion, felicidades, te ganaste una seguidora.

  4. andrea says:

    eso no me sirvio para nada

  5. Fede R. says:

    Los disparadores de tu paper me han hecho pensar y repensar el dano que le produce a la domocracia el ejercicio irresponsable de la prensa. A la degeneración de la “partidocracia” (candidatos que representan partidos y no al pueblo) y democracia de los gordos (gobierno de los empresarios de los sindicatos) se suma la democracia de la (in)comunicación, donde la prensa irresponsable, ambiciosa o seducida lástima a la ciudadanía, restándole una de las condiciones ineludibles para su participación en la vida democrática: “información”.

  6. alfonzo says:

    le va la madre al ke lo escribio eso es pura mentira

  7. que buen comentario..

  8. que buen comentario.. felicidades…

  9. Has dicho verdades validas para la derecha y la izquierda por igual, especialmente para esta última que por autonomacia no simpatiza con la libertad de expresión y el periodísmo crítico e investigativo. Un periodista tendría que distanciarse no solo de su fuente, sino de ideologías enajenantes y de todas las clases sociales existentes, pues acercándose a una mas que a otra, su postura, o reconstrucción de la realidad se ve plagada de prejuicios o parcialidades que la deforman. En fin, dicen que Dalí decía, que la verdad es lo que más se parece a la mentira, y la mentira lo que más se parece a la realidad. Dificil ser objetivo. Quizas solo hay que hacer lo suyo y respetar a los contrarios.

  10. admin says:

    Exacto, coincido René, hay que hacer cada uno lo suyo y respetar a los demás. Por suerte, el mito de la objetividad ya está cada vez más desarticulado. Lo bueno es que cada vez haya voces más diversas de verdad, con puntos de vista bien distintos, y que la sociedad pueda elegir cada vez con más criterio propio qué información consumir. Saludos. Mariano

  11. Oscar says:

    no ma…….es yo solo necesito cual es su objetivo

  12. jared says:

    no me sirveee esta inFOrmaciiON no esta el OBJETIVO lo qe se quiere lograr pfffff NO sirveee de nDaaaa

  13. jeison says:

    yo solo nececito q especifique su obejetivo nada mas gracias

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Mariano Saravia